Los políticos mienten y Sam Altman también.
¿No sabes quién es Sam?
El CEO de OpenAI. Sí, el de ChatGPT.
Resulta que ahora, dos nuevos libros:
- The Optimist: Sam Altman, OpenAI, and the Race to Invent the Future,de Keach Hagey.
- Empire of AI: Dreams and Nightmares in Sam Altman’s OpenAI,de Karen Hao.
Explican sus aventuras desde que, ya con 17 años, declaró su homosexualidad.
Ambos libros le ponen mal.
Digamos que miente como un bellaco.
O como un político.

El artículo que leo en The Economist, Sam Altman es un visionario con un problema de confiabilidad —firmado por su redacción— repasa las idas y venidas de Sam con sus diferentes consejos de administración a los que ha mentido con repetida frecuencia, y siempre, cual Prometeo reanimado, vuelve a gozar de su credibilidad intacta.
¿Te suena?
A las hemerotecas españolas y a los ministros que por ellas circulan les pasa algo parecido.
Seguimos creyendo o aceptando las mismas mentiras, pero nos aguantamos.
Lo preocupante, como explica el artículo que te recomiendo –al artículo, no los libros que todavía no me ha dado tiempo a leerlos– es que Sam Altman sea una figura dominante de un sector, el de la IA generativa que, camino de IA genérica, tiene que ser creíble.
Debiera serlo y no parece que nos podamos fiar de él.

Hay gente así, en España muchos entre los políticos, gente que siempre cae de pie.
Ya pueden hacer y decir lo que sea.
Las hemerotecas pueden justificar que, lo que dicen ahora, era lo contrario de lo que decían hace tan sólo unos meses.
¿Qué más da?
Siempre caen de pie.
Bueno, a lo mejor alguno se tuerce el tobillo.
Pero me preocupa y mucho, el tema de Sam.

Voy a leer por lo menos uno de los dos libros y ya te diré lo que opino.
¿Quién sabe?… A lo mejor Pedro le ofrece un ministerio.
Al parecer viene entrenado.
Y Silicon Valley no es lo que yo creía.
Por lo menos, no siempre.
Si lees alguno de estos libros, de momento sólo en inglés, ya me comentarás.
Como siempre, ¡sigo atento!
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