Lo dice Elon Musk. ¿El qué? Que su empresa de robots será la mayor fábrica del mundo.
¿Y eso? Bueno, describe el número de robots que tendremos en casa como asistentes y llega a esa deducción.
Hablamos de más 3.000.000.000 de robots para limpiar la casa, cuidar de personas mayores o niños, conducirnos en coche como un chofer de lujo y tener un “manitas” siempre al alcance de la mano.
Los robots serán todo eso y mucho más.
Según Elon, nos permitirán delegar cualquier tarea física en ellos.
Tendremos un robot para jugar con nosotros al tenis o al paddle o salir al campo y hacerse 18 hoyos, mientras nos llevan los palos como si fueran un caddie de lujo.
Serán compañeros, servidores, empleados…

Al final va a tener razón Bill Gates y tendremos que hacer que los robots paguen impuestos para poder seguir con la economía social actual.
De otra manera, será imposible mantener los estándares actuales mucho más tiempo.
En realidad, vamos a tener que reinventarnos y ver cómo dedicamos el tiempo que nos sobre.
Los que tenemos hobbies y ganas de aprender nuevas cosas lo tenemos fácil, siempre habrá un buen libro al alcance de nuestra mano para poder aprender cosas nuevas.
Pero si no los tienes, vas a tener que reinventarte.

Claro que los robots vendrán de fábrica con el estilo y contenido que hayamos pedido, y eso les hará muy atractivos para conversaciones con ellos, sobre temas que nos interesan y pasar un rato agradable en compañía de un “ser” animado que viene preparado para darnos la mejor conversación posible.
La decisión sobre si quieres que te ayude una Iberoamericana o un robot, será tuya.
Las ventajas del robot son múltiples:
- No se cansa nunca.
- Siempre nos sonríe y está con el mismo humor que nos gusta.
- No pide aumentos de sueldo.
- No tiene que irse porque se ha puesto malo su hijo.
- Puede hacer la fuerza física que necesitemos en cada caso.
- Puede tener conversaciones interesantes y amenas.
- Es una ayudante de cámara perfecto.
- No se duerme.
- Sabe cocinar -si lo hemos previsto con su compra-
- Me recuerda cualquier cosa que se me olvide.
- Sabe siempre dónde dejo las cosas.
- Le puedes enseñar a hacer un cocktail –sin alcohol claro, probablemente no le dejen hacerlo con–
En fin, que me podéis regalar un robot en cuanto empiecen a estar a un precio asequible.
Me imagino las fábricas de robots sacando miles de ellos al día.
Estaré esperando.

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