Uso y mal uso de la IA

El desafío que tenemos con la IA, no es sólo tener acceso a estas tecnologías, sino saber cómo utilizarlas de manera eficiente y no hacer un mal uso de la IA.

¿Cómo la utilizo?

De momento tengo 3 que comparo a diario: Copilot de Microsoft, ChatGPT y Gemini de Google.

Cualquier consulta se la hago a las tres.

Nunca coinciden y siempre me aportan algo nuevo cuando comparo los resultados.

Hago “prompting” (preguntas estructuradas) en escalera, es decir, a cada respuesta intento profundizar hasta llegar, con los tres, a una respuesta completa que me satisfaga.

Intento aprender de los promptings, para saber cómo preguntar mejor, trato de mejorarlos de manera escalonada.

He descubierto que puedes preguntarle al final de una serie de promptings en la que has llegado a la respuesta que querías, cómo debería haber hecho el primer prompt para conseguir este resultado, y eso te aporta mucho conocimiento de cómo funciona cada uno de los modelos de IA.

¡Ojo! El mal uso es dejar como buena, cualquier respuesta de uno de los módulos de IA.

Mal uso de la IA: Si no sabe una cosa, se la inventa y eso es muy peligroso.

Por ejemplo, yo les pedí a todas ellas una semblanza mía, en alguno de los casos se inventó una ingeniería que no tengo.

Dedujo que como conocía bien la tecnología debería ser ingeniero, y, ya puestos, se inventó la Universidad y ajustó la fecha de mis estudios…Universidad Politécnica de Madrid.

¡Cuidado con las respuestas!

Usar la IA te ahorra mucho tiempo y te permite ser mucho más exacto en tus valoraciones, pero hay que vigilar que, a falta de información, no se invente la respuesta.

Usa la IA y conviértete en un usuario avanzado.

Pronto no vas a poder hacer nada si no lo eres.

Bueno, sí, te puedes ir a nadar por las tardes.

O leer la Trilogía de los Tres Cuerpos…son sólo 1.963 páginas de nada.

Lo más importante es que mantengas tu curiosidad, y dediques tiempo a lo que realmente te interesa.

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