Tanto si estás empezando con tu empresa como si ya estás medianamente consolidada, he visto algo que se repite en la mayoría de casos.
Por no decir en un 98% de las veces.
Se dice que para construir algo que dure hay que empezar por los cimientos.
Hoy voy a reclinar esta postura. Al menos para este caso.
Cuando tratas de contactar con alguien, ya sea porque quieres hacer colaboraciones, sea tu cliente, presentarle un proyecto, que sea un inversor…
En lugar de ir directamente por él, te andas con rodeos o no encuentras el contacto adecuado.
Y al final acabas empezando por el último mono, de ése si tienes un email, un teléfono o acabas escribiendo al clásico correo de “info”.

¿Y qué ocurre en la mayoría de casos?
Sonido de grillos.
Un poco de Ghosting como si estuvieras en Meetic.
Derivación a otra persona, la cual hace caso omiso.
Con la mayor de las suertes, te pasan con una secretaria que deja apuntado en un post-it tu número y en menos de 24 horas ya está en la basura.
De una u otra forma, tú crees que tienes un ideón, que tu producto o servicio es la leche. Que ellos se lo pierden.
Pero realmente el que más tiene las que perder eres tú, porque al final te quedas viéndolas venir y el móvil sin respuesta, por mucho que te quedes mirando la pantalla cada 5 minutos.
Estás motivado, listo para conquistar el mundo, abres tu bandeja de entrada con ilusión… y pum.
Silencio absoluto.
Ni una respuesta.
Ni siquiera un «No, gracias«.
Sólo el eco de tus mensajes ignorados.

Mientras cacharreaba ayer por LinkedIn, extraigo una frase que me gustó mucho.
“No es una cuestión de tener fama, carisma, labia o ser más guapo. Se trata de atacar a la persona adecuada en el momento exacto”.
¡Ya, muy bonito!
Suena bien, pero ¿cómo hago para llegar al director o mandamás de tal o cual empresa?
Llegar al primer escalafón del organigrama puede ser difícil.
Lo primero, siendo diferente.
- Como le escribas en un estilo de copia y pega. Olvídate.
- Como sea un tostón o parrafaco. Olvídate.
- Como no le pongas las ventajas que va a obtener. Olvídate.
- Como sea un mensaje random a su email sin que te haya conocido antes o porque le hayas encontrado por Linkedin. Olvídate.
Siempre es mejor empezar de arriba a abajo.
Y si no has podido contactar, baja un escalón de la pirámide entre los directivos, altos cargos o gerentes, pero no empieces por la base porque subir te va a costar más.
Hay sitios donde puedes comprar listas o base de datos de directivos y empresarios.
Por la experiencia de algunas startups en las que invertía y hacían éso. Pocos resultados le daban.
Nadie les conocía ni venían recomendados, así que acababan en la bandeja de entrada sin leer, en el spam o directamente en la papelera.
Échale cara y morro.
Preséntate en algún evento, feria o congreso.
Casi ninguno de los importantes lo tiene, pero si manda una newsletter, escribe en un blog o postea de vez en cuando en sus redes sociales, aprovéchalo y déjale comentarios o explícale el valor que le podrías dar.
Acércate a sus oficinas.
Que no te vergüenza, porque el NO ya lo tienes y sólo puede ir a mejor.
Lo escribí en su día en este artículo y siempre viene bien recordarlo (ábrelo y léelo con atención):
COMO EN TODO, HAY QUE VENDERSE BIEN.

Yo puedo tardar más o menos.
Estar interesado o ser un campo que no es mi foco y declinarlo. Si el proyecto es bueno, derivo a algún conocido que sí pueda interesarle, pero siempre respondo tanto para bien como para mal.
Nunca se sabe cuándo ni dónde se volverán a encontrar nuestros caminos.
Si quieres comprobarlo, escríbeme a rodolfo@rodolfocarpintier.com y podrás acreditarlo tú mismo.
Claro está, algo que sea una idea de negocio, mejora empresarial o innovación, y no lo bien que te han salido las lentejas o la última camisa fabulosa que te has comprado en Rebajas.
Otros artículos relacionados:
- Lluvia de ofertas: pescando en la captación de clientes
- Opentowork: Elige verde o morado. Orgullo y prejuicio
- Echan a un CEO de LinkedIn. Interacciones con riesgo
- Equipo A de ventas
- Be nice, do nothing
- Todo bajo control. Deja de fruncir el ceño
- Si no vendes… mueres
- El pez chico… La gran empresa compra una PYME
- ¿Tus vendedores hablan al cerebro equivocado?
- La empresa líquida: Be water my friend








0 comentarios