Sumar más. Coopetition: Competir y colaborar

¿Sumar más? No se trata de promover partidos políticos y mucho menos éste.

Se trata de construir ecosistemas que sumen.

¿Y qué es un ecosistema empresarial?

Es el entorno que configuran nuestros empleados, proveedores, clientes, socios, colaboradores… Todo lo que rodea y sostiene tu negocio.

Cada día es más difícil –sobre todo en una PYME– cubrir todas las áreas por cuenta propia. Por eso, el futuro va hacia un entorno que los americanos ya llaman desde hace tiempo “coopetition”.

Competir y colaborar.

Al mismo tiempo.

Empresas que compiten en unos campos, pero colaboran en otros mediante acuerdos puntuales.

Lo vemos mucho en sectores como la construcción, pero es menos conocido en la PYME pequeña que no tiene experiencia.

Colaborar te puede hacer crecer.

Y, además, te ayuda a reducir riesgos.

Eso sí, cuidado: es mejor hacerlo entre similares. 

Cuando una PYME colabora o hace una alianza con una gran empresa, hay que leer la letra pequeña. Su departamento legal puede esconder condiciones desiguales y nos puede estar tendiendo una trampa.

Así que asesórate bien.

No firmes ningún pacto sin que lo revise un buen abogado.

Te puede ahorrar muchos problemas.

¿Cuándo tiene sentido una alianza?

Por ejemplo, para acceder a proyectos grandes que, por su tamaño, no podrías ganar como PYME.

Si tu facturación es de 3 millones, nadie te va a dar un proyecto de 30 millones. Pero con un socio adecuado, puede ser viable. 

Eso sí, la alianza con otra empresa más grande puede tener sentido, sólo si beneficia a ambas empresas.

El famoso win-win.

Quizás tú aportas algo que a la gran empresa le falta, y esa colaboración te permite poder ofertar con posibilidades de éxito.

A medida que se disparan las nuevas tecnologías aparecen nuevos nanomateriales y software en la nube que ofrecen nuevas prestaciones… este tipo de alianzas serán cada vez más frecuentes y necesarias.

Pero para que funcionen, hay que tener claro que aporta cada parte y qué esperan obtener del acuerdo. Y eso debe estar liderado por alguien con autoridad, visión… y mucha mano izquierda para gestionar los problemas.

Porque problemas habrá.

Siempre los hay.

No conozco ninguna alianza entre empresas que no haya pasado por momentos de incertidumbre e incluso de luchas internas.

Por eso, hay que dejar las reglas claras desde el principio y entender que ambos deben ganar.

Si uno gana más que el otro, que sea sólo proporcional a lo que aporte.

Y conviene prever cómo resolver los conflictos…

Antes de que aparezcan.

Si, además, trabajas con asesores externos, tienes que tener bien claro lo que tienen que aportar.

El empresario español, en general, tiene poca fe en los consultores externos que, por ejemplo, en EE.UU. son el alma de muchas empresas.

Una PYME, con frecuencia, no puede permitirse contratar expertos a tiempo completo, pero debe hacerlo si lo va a necesitar en un proyecto.

Eso sí: no todos los consultores valen… Pregunta, investiga, verifica qué consiguen con otros clientes. 

Y si son de fiar… Te pueden ahorrar mucho dinero y acelerar tu crecimiento.

Pero tienes que poder confiar en ellos.

Porque por muy bueno que seas, hay límites a lo que puedes hacer internamente tú solo.

Invierte en mejorar y crecer.

Rodéate bien, elige con cabeza… y suma con quien aporta.

La grandeza está en llegar más lejos con los aliados adecuados.

– – – – – – – – – – – – – – –

PD: Si te interesa ver cómo piensan y actúan quienes suman de verdad, no te pierdas este short con Mamen Perera en mi canal de YouTube. En menos de un minuto te deja una idea poderosa:

👉 Ver el vídeo

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