Ayer me saludó un emprendedor que hacía más de una década pasó por mi mesa. No invertí en su startup, pero me resultó curioso que me acordaba de él perfectamente y eso que por mis manos han pasado miles de proyectos para evaluar.
Lo mejor era la familiaridad con la que nos hablábamos como si no hubiera pasado el tiempo. Ya hemos quedado para vernos otro día más tranquilamente.
Aunque al final nunca trabajé con este mozalbete (ahora hecho todo un hombre), hoy empiezo con 3 frases que me gustan para que puedas implementarlas esta semana:
- “Si a la gente le gustas, te escucharán, pero si confían en ti, harán negocios contigo” – Zig Ziglar
- “El poder no se mendiga. Se construye.” – Audre Lorde
- “La mejor forma de vender algo: no venda nada. Gánese la confianza de aquellos que podrían comprar” – Rand Fishkin
Hay dos puntos en común en todas ellas.
1. La autoridad
2. La confianza.
Ambas se pueden conseguir con trabajo, con el tiempo, con coherencia y con resultados.

La autoridad la ganas cuando haces que los demás se callen y escuchen sin que tengas que levantar la voz.
Cuando haces que la gente se sienta más lista después de hablar contigo.
No más pequeña. Ni más torpe. Ni más tonta.
Más lista.
Lo veo con muchos directivos que SÍ triunfan INVOLUCRANDO a sus trabajadores o equipo.
Hacen que los de “abajo” no sólo ejecuten, sino que piensen. Que propongan. Que se impliquen en el devenir de la empresa.
Si eres un jefe de ordeno y mando o si eres de los que vive en la caja dorada de tu despacho, la mayoría de tus empleados se dedicarán a seguir instrucciones.
¿Y sabes qué pasa cuando el equipo no se involucra?
¿Cuando sólo se aplican las ideas del gerifalte mayor?
La gente se quema.

Acabas ofreciendo lo mismo que el resto.
Y al final, dependiendo en qué puesto te encuentres… Tú, tu empresa o tu departamento se vuelven prescindibles.
Porque ya sea un jefazo encima de ti (y no literal) o tus clientes, no verán la diferencia entre tú y el de al lado.
- Porque no es lo mismo infundir miedo… Que tener autoridad.
- Ni es lo mismo tener seguidores… Que generar confianza.
- Puedes pedir respeto…. Pero es mejor ganárselo.
Y es justo aquí donde muchos ‘jefes’ se pierden.
Hay gente que no sólo busca un buen sueldo, sino sentirse partícipe del éxito dentro de la empresa.
Que sepa que la valoran, que la tratan bien…, lo que se dice sentirse como en familia.
¿Te suena la expresión quiet quitting?
Significa “renuncia silenciosa” y es una situación que tiene al mercado mundial en vilo.

Lo mismo ocurre para tus clientes.
Cuando ganas su confianza. Repiten.
Pasas de ser del montón… a convertirte en imprescindible.
En alguien por quien los consumidores o clientes apuestan, y que no tiene que justificar tarifas porque los resultados hablan por él/ella y por sí mismos.
Porque le gusta lo que haces, porque le aportas algo.
En resumen: porque te elige.
¿Te imaginas dejar esa huella en tu equipo y en tus clientes?
¿Quedarte pegado a su mente como un bote de Loctite?
Yo cada día sigo tratando de mejorar con toda la gente que me rodea.
Verás que puedes aprender mucho callado.
Simplemente escuchando.
Tanto de tu equipo.
Como de tus clientes.
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