Pon un «Green Beret» en tu vida

“Green Beret” –Boina Verde en español- es como se conoce a los soldados de las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos.”

  • ¿No me digas que estuviste con ellos?

Pues, en general, no. 

Pero con uno en particular, sí.

Era belga. Ex Green Beret

Y había iniciado un ambicioso proyecto inmobiliario en la Costa del Sol, incluyendo nada menos que el Puerto Deportivo de Benalmádena.

Me contrató como su director general.

¿De la inmobiliaria?

No.

Del propio Puerto Deportivo de Benalmádena. Un puerto que luego tardó casi 20 años en hacerse realidad.

¿Qué pasó?

Lo de siempre: una de las frecuentes crisis inmobiliarias de las costas españolas nos cogió en pleno desarrollo. 

Tenía proyectos faraónicos desde Marbella hasta Benalmádena.

Todos necesitaban algo muy concreto: muuucho dinero.

Y empezamos a vender instalaciones portuarias… antes siquiera de que existiera puerto alguno.

Ahí aprendí –por las malaslo precario del negocio inmobiliario que se financia con bancos, préstamos de clientes y ventas de productos sobre planos, sin terminar o, incluso, sin empezar.

Tardó 5 años, pero al final todo se fue al traste.

Mi jefe, como buen green beret, no le tenía miedo a nada.

Tenía una visión descomunal. Y una forma de vivir… igual de intensa.

En aquel entonces, sin autopista, me llevaba de Benalmádena a Marbella en 15 minutos en su Ferrari.

No creo que haya rezado más, ni tan rápido, en toda mi vida.

¿Cómo se vino abajo todo?

Por mala proyección financiera, basada en ventas que, debido sobre todo al agujero inmobiliario en Europa, no se produjeron y llevaron a los bancos a cortarnos los créditos.

– ¿Y qué fue de tu jefe?

La volvió a montar gorda.

Esta vez otro gran proyecto en Brasil.

– ¿Y le fue bien?

Nunca lo sabremos.

El destino se lo llevó. 

Hizo que se desintegrara al volante de su nuevo Ferrari.

Un gran tipo. Pero peligroso como pocos.

Tanto conduciendo como gestionando empresas.

¿Y qué aprendí yo de este «Green Beret»?

Lo importante que es tener una gran visión y saber venderla.

He encontrado pocos empresarios con la capacidad de asumir riesgos que él tenía.

– Ya, pero al final quebró.

Pues sí, pero se lo llevó la crisis y estuvo al borde del éxito rotundo.

Murió como le gustaba, rápido y haciéndose notar.

Sí, también de eso aprendí antes de los 30 años.

Y eso, justamente, es lo que intento aportar con ImpulCEO.

Si estás pensando en crecer, en lanzarte a un nuevo proyecto o enfrentarte a decisiones complicadas, puede que no necesites un Green Beret, pero alguien con experiencia real, que ya ha tenido que navegar en entornos difíciles, te puede venir muy bien: ImpulCEO

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