Mi primer salto al mundo tecnológico… en Dubái

Hasta entonces, mi experiencia en tecnología era prácticamente nula.

Yo vivía en Dubái como director general de una empresa española, metido hasta el cuello en el desarrollo de la obra del Intercontinental de Al-Ain.

Tuvimos un problema monumental: los planos que había elaborado nuestra ingeniería en Madrid no cumplían ni de lejos, con las especificaciones de Bechtel, la consultora americana número uno.

Esta situación podía costarnos millones, y ni yo, ni nadie de mi equipo, sabía cómo resolverlo.

Un plotter nos salvó la vida

En una cena con un amigo alemán —uno de esos que hoy llamaríamos “geek”, un programador de los que vivían pegados a un ordenador— le conté mi desesperación.

Me miró con calma y me preguntó:

—¿Sabes lo que es un plotter?

—Ni idea— le respondí.

Me explicó que era una especie de impresora con brazo robótico capaz de dibujar planos de cualquier tamaño, siempre que supieras programarla.

¡Él sabía cómo hacerlo!

Sólo necesitábamos comprar el equipo adecuado, un PC (de los antiguos, de apenas 20 MB de memoria) y algo de tiempo… y él podía, en un par de semanas, programarlo para rehacer los planos con las especificaciones de BECHTEL.

Era nuestra única salida.

Le compré el mejor PC que pude encontrar en Dubai, un plotter que nos tuvieron que traer de la India y… le dimos luz verde.

Un mes después, teníamos unos planos impecables que convencieron a Bechtel y nos salvaron del desastre.

Y no sólo quedó ahí: otras ingenierías empezaron a interesarse por “esa máquina rara” que teníamos, y así, terminamos vendiendo varios plotters más.

De repente, me encontré no sólo dirigiendo una obra, sino exponiéndome al mundo tecnológico por primera vez.

Sin pretenderlo, había abierto una puerta que me cambiaría la vida: del mundo de la construcción y de la inmobiliaria al de la innovación y la tecnología.

Me fascinó desde el primer momento.

Desde entonces, entendí algo que me ha acompañado siempre: muchas veces no necesitas saberlo todo… sólo encontrar a la persona adecuada, confiar en ella y actuar rápido.

Así comenzó mi relación con la tecnología… en pleno desierto, con un plotter como salvavidas.

Corría el año 1980+ en Dubái.

Desde entonces descubrí no sólo mi interés por la tecnología, sino también una capacidad especial para aplicarla en los nuevos modelos de negocio que se nos venían encima.

Y, además, sin ser técnico, tengo una habilidad especial para entender las aplicaciones que podemos dar a la tecnología en las empresas y explicárselo a gente que, como yo antes, no entendían nada.

Esa fue mi gran reconversión personal inicial.

Y sí, no necesitaba saberlo todo.

Sólo conectar puntos, detectar soluciones fuera del radar… y actuar.

Esa misma mentalidad es la que aplico hoy en los ImpulCEO.

No se trata de enseñarte a programar un plotter, pero sí de ayudarte a ver las oportunidades invisibles, a usar lo que ya tienes de forma diferente y a encontrar caminos que no aparecen en los mapas estándar.

Si quieres salir de tu zona de bloqueo, explorar nuevas vías para tu negocio o simplemente necesitas una conversación estratégica que te ayude a ver con más claridad…

👉 Hablemos: Haz un ImpulCEO conmigo

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