Cero absoluto: apagón en tu empresa

Lo del lunes del apagón fue un caso excepcional nunca / jamás visto en España.

Una fecha, 28 de abril de 2025, que marca un antes y un después.

Tras filomena, pandemia, volcanes, DANA… Súmale la muerte de la reina Isabel o el Papa Francisco, guerra de Ucrania… Ya sólo falta que le pase algo a Jordi Hurtado o nos ataquen los alienígenas.

Ya recuperados del lunes, hoy no vengo a echar más leña al fuego. Demasiado ruido como para que abra otro melón más.

Simplemente, hacerte pensar de la importancia de estar preparados ante una eventualidad de cualquier envergadura, debiendo implantar planes de contingencia para que, si ocurre, al menos no os quedéis de brazos cruzados.

Hace meses ya escribí sobre un amigo con una empresa financiera donde la eléctrica hizo que todos los sistemas se fueran a hacer puñetas.

Así que voy a centrarme en otro tema que también daría para abrir unos cuantos telediarios:

Tu negocio, sea de lo que sea, depende en mayor o menor medida de un suministro eléctrico operativo.

Ya se cayeron hace meses las aplicaciones de Google (Gmail, Google Maps, Youtube…) y la gente puso el grito en el cielo.

Se cae internet y nos echamos las manos a la cabeza desesperados.

Pues figúrate si ni siquiera puedes encender el ordenador o poner la maquinaria en funcionamiento. 

Está claro que lo del corte de luz en todo el país no es algo que pase todas las semanas, aunque nos da sensación de ser un país tercermundista.

Ya sea por un ciberataque, una falla técnica o un error humano, el impacto es arrasador e inmediato.

Más allá de la pérdida de ventas y costes, el daño puede ser incalculable y espero que tenga consecuencias para los de arriba.

Cada empresa tendrá sus particularidades y les habrá afectado de muchas maneras, con fábricas paradas, tiendas sin poder vender, gente sin poder moverse en tren o metro…

Ayer, nadie nos libramos.

Seguro que a tu negocio también le ha afectado.

Me gustaría quitarte sólo 3 minutos y saber cómo lo viviste.

En mi caso, con este Blackout de muchas horas sin electricidad, te das cuenta que todas las facilidades que nos aporta la tecnología desaparecieron de manera espontánea.

Ayer, algo tan simple como comprar en un supermercado no lo puedes hacer porque bajaron las persianas o simplemente no se podía pagar con tarjeta (Para otro día dejo mi opinión sobre el dinero en efectivo)

A tu móvil le quedaba una rayita de batería y estabas temblando.

Querías enterarte de lo que pasaba y no funcionaba la televisión o no te podías meter en la web del periódico de turno,

¿Informarte en Twitter? Tampoco. 

Gente buscando pilas y la radio del abuelo.

Mandabas Whatsapps y se quedaban en el limbo.

¿Trabajo de oficina? No podías enviar correos.

¿Una reunión por Zoom?… Imposible. 

Recibir y hacer pagos por Banca Online… Imposible… incluyendo las nóminas y facturas de fin de mes.

Muy pocas empresas tienen previsto el caso de un desastre inesperado… Reacción ante el caos

Si usabas el coche para volver a casa, larga espera de atascos oyendo la radio y con mil ojos para no empotrarte con nadie.

No había visto tanta gente por la calle y en el parque sin ser domingo.

Al menos al llegar a tu sillón podrías ver una serie en Netflix… pues NO.

Entonces un vaso de leche caliente o algo para comer, el microondas no funciona y empiezas a pillar cosas de la nevera antes de que se estropeen.

Es cuando te acuerdas de la cocina de gas de antaño.

Ayer, por unas horas, parece que a la gente se le ocurrió hacer conciliación familiar o momentos de relax para uno mismo.

Pero si eres jefe o tienes una empresa, seguro que todo esto no te hizo tanta gracia.

Los autónomos calculan pérdidas de 1.300 millones y CEOE cifra el golpe total en el 0,1% del PIB

Y para que esto no ocurra nuevamente o al menos se minimicen los daños, se requieren acciones planificadas y bien coordinadas.

No lo dejes a la improvisación.

Ayer es la luz y mañana un ataque o un virus, porque lo he visto muchas veces, te puedo decir que la ciberseguridad en la PYME … No existe.

Hay que evaluar cada caso particular porque cada negocio es un mundo.

Sólo te dejo estas preguntas:

  • ¿Realizas simulacros?
  • ¿Sabes crear gemelos digitales?
  • ¿Tu personal está capacitado para actuar ante cualquier eventualidad?
  • ¿Haces copias de seguridad?
  • ¿Estás preparado para la próxima crisis o evento no deseado?

Mi opinión es que no.

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