En pocos ámbitos es posible. Parece que en turismo estamos a punto de sobrepasar a Francia y convertirnos en el número uno mundial.
¿Fantástico?
Sí y no.
100 millones de turistas.
Más de dos veces la población española.
A pesar de ello tenemos muchos problemas que resolver, leyes que mejorar y lógica que aplicar.

¿Qué podemos hacer para no sólo recibir turistas, sino convertir cada visita en una experiencia de calidad que refuerce la marca España?
Hay hoteleros frotándose las manos, propietarios de pisos turísticos temiendo que su Comunidad, amparada en la nueva ley, les prohíba alquilar sus pisos, residentes hartos del ruido del arrastre de maletas en la escalera y de borrachos volviendo a casa a las tantas.
Edificios de familia, otrora tranquilos, que ahora están convertidos en un hotel de dos estrellas.
Mucho dinero y la mayor industria nacional.
Tenemos que mejorar muchas cosas.

Hacer que el público en general entienda lo importante que es para nuestra economía el turismo, evitar las aglomeraciones que, en algunos casos, son imparables y dedicar tiempo y recursos a entrenar bien al personal.
Que el ser camarero no sea una tara.
Que haya camareros orgullosos de serlo, serviciales y conocedores de lo que ofrecen y que se consideren embajadores de España frente a miles de turistas que visitan su establecimiento cada año.
Yo crearía un rango de camareros con estrellas.
Puntuados por el público en una app que se les daría gratuita a todos los que vinieran a España y les permitiera puntuar a los camareros/as que les sirvan, en atención de calidad, limpieza, forma de servir la mesa…
En fin, crear una generación de camareros/as cinco estrellas que ganarían mucho más que un camarero normal y que se los disputarían todos los restaurantes y bares de prestigio.
- “Sólo tengo camareros 5 estrellas.”
En Madrid puedes comer por menos de 20 euros, un menú del día muy bueno.
Pero también te pueden servir uno, pensado para turistas que “no saben comer” y que, a un precio similar, les sirven bazofia.
¡Prohibido para siempre!

Debemos mantener la calidad de la dieta mediterránea -hoy menos habitual de lo que sería deseable- usar productos de primera y explicar cómo los conseguimos.
Si queremos ser líderes mundiales en turismo –no tenemos alternativa a medio plazo– tenemos que tomárnoslo en serio y ser proactivos y perfeccionistas.
No vale todo.
Y si te estás haciendo rico por este “boom”, aprovecha para crear marca España.
A ver si aprendemos a tener buen café y no la calidad inaceptable de tantas cadenas con nombres conocidos.
¡Voy a promover reuniones sólo en bares que tengan buen café!
Debemos profesionalizar cada aspecto del turismo y aprender a crear una experiencia única que deje huella en cada visitante.
Debemos ser conscientes que la atención al detalle es un factor fundamental para cualquier negocio que quiera destacar.

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