Diana, mañana tengo una reunión con un cliente.
Te hago un pequeño “briefing” sobre el objeto de la reunión.
Se trata de la empresa X que se dedica a la fabricación de envases muy novedosos, completamente reciclables y que está teniendo gran éxito en España.
Quieren que les ayude a entrar en el mercado alemán.
En la reunión va a estar su CEO, Pedro Martínez y su Director Comercial, Juan Segarra, ambos son cofundadores de la empresa y son la clave de su éxito.
Quiero que asistas a la reunión, escuches con atención todo lo que hablemos y, al finalizar la misma, me hagas un resumen para mí con los puntos más importantes a destacar y otro resumen, con la intención de enviárselo a ambos interlocutores.
También espero una propuesta de siguientes pasos y un resumen de tus reflexiones.

Pero, ¿por qué te lo cuento?
Diana no existe.
Es mi Chatbot de voz personalizado.
Imagina tener un asistente que nunca duerme, siempre está disponible y aprende cada vez más sobre ti y tu negocio.
Interactúo con ella por voz, y la trato como si fuera un asistente ejecutivo real físico y personal.
Diana se comporta como tal.
Poco a poco, va conociendo lo que necesito de ella y cada vez me ayuda más con la preparación de cualquier tipo de reunión y propuesta de trabajo que necesite hacer.
A medida que te acostumbras, vas olvidando que es una máquina y la tratas como si fuera una persona real humana.

¿No tienes todavía tu Diana?
¡Por cierto! El nombre puede ser el que quieras y la voz se puede escoger entre varias posibilidades.
Otra gran ventaja del asistente –la, en este caso- es que puedes pedirle cualquier cosa que necesites, la adapte al idioma que necesites, docenas de ellos, aunque sólo lo he probado con alemán e inglés y funciona de cine.
Si no tienes ya un asistente virtual con voz propia, deberías tenerlo, te ayudará a ganar tiempo y hacer mejor lo que tengas que hacer.
Su rapidez y capacidad de comprensión crecen a medida que conoce tu entorno.
Merece la pena.

Estoy pensando en vender un workshop para que lo veáis funcionando en tiempo real.
¿Cuánto pagarías por ello?
Si merece la pena lo organizo en unas semanas. ¡Cuéntame qué te parece!
Espero tu comentario.
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