Atención, negocio atípico en Villapepino de Arriba

Cada día me sorprende alguna membresía de las que recibo a diario. Se me ocurre mirar dónde viven y me sale un pueblo desconocido –por mí, por lo menos– a 300 o más kilómetros de Madrid.

Así que es verdad.

Hay gente yendo a pueblos pequeños y seguir con su negocio de siempre.

Antes lo hacían desde Madrid, Barcelona, Valencia…ya no.

Ahora lo hacen desde Villapepino de Arriba, pueblecito de la sierra de ninguna parte que tiene 37 habitantes y 30 vacas.

Pero, ¿qué haces en Villapepino con ingresos de 100.000 euros al mes que te pagan los integrantes de tu membresía sobre el pájaro loco?

Bueno, a pesar de que lo tuyo son las membresías, empiezas a comprar el pueblo.

Villapepino llegó a tener mil habitantes y hay casas vacías por doquier.

Cada mes te compras un par de ellas.

A medida que te vas haciendo con el pueblo entero, empiezas a renovar las casas -que ahora son tuyas- y empiezas a buscar compradores por el mundo.

¿Quiere sobrevivir a la próxima pandemia sin pasar penurias?

En Villapepino de Arriba tiene lo necesario para retirarse –hágalo joven y así consigue una segunda juventud– puede cultivar su propio huerto, tener algunas gallinas de las buenas y corderos, en fin, lo que se le antoje, por más bucólico que sea.

Incluso he visto una web donde te puedes apuntar como pueblo o ciudadano para repoblar España.

Cuando te quieres dar cuenta, abandonas la membresía -ya te has reinventado como Mogul inmobiliario- y te dedicas a hacer lo mismo, pueblo tras pueblo.

Mientras te mantengas a una distancia superior a los 300 Km. de las capitales, tienes mucho que ofrecer y puedes comprar barato y venderlo por el mundo.

¡No está mal!

Villapepino ahora ya tiene 450 habitantes, te han nombrado alcalde y tienes viviendo cerca 30 nacionalidades diferentes.

Si se os ocurre hacerlo, me tenéis que poner una placa en la entrada del pueblo, diciendo, “Según una idea original de Rodolfo”.

Claro que vivir en un pueblo como Villapepino de Arriba requiere ser un poco manitas.

Yo no podría.

No sé ni colgar un cuadro y eso que mi mujer es pintora.

En fin, que se trata de que veas la forma de generar el cambio y convertir los retos en oportunidades.

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