Muchos me preguntáis cómo llevar a cabo una ronda de financiación para vuestra empresa.
Primera regla: no te distraigas.
No puedes perder comba, no pares de vigilar el negocio mientras buscas una ronda de ampliación de capital o un préstamo.
¿Cómo hacerlo?
Un ejercicio muy recomendable es hacer primero una “due dilligence” interna.
¿Qué es que c’est?
Analiza tu empresa como si tú quisieras comprársela a otro. Olvida que es tuya y analiza todo: Ventas, márgenes, riesgos, flujos de caja, problemas con clientes…
Este enfoque te dará una buena —muy buena diría yo— perspectiva sobre lo que puedes pedir en un aumento de capital o en un préstamo.

Si se trata de un préstamo, lo primordial para el banco es tu capacidad de devolver el dinero prestado, así que aquí tu tesorería es la clave.
Si buscas hacer una ampliación de capital hay varios factores decisivos.
No es lo mismo un negocio que crece a uno que está estancado.
Las valoraciones pueden ir desde 5 veces EBIDTA hasta 25 veces.
¿De qué depende?
De la percepción que tenga el comprador, de si está comprando un negocio tradicional con márgenes limitados o un negocio del siglo XXI con buenos márgenes y gran crecimiento.
Ojo: El comprador mira al futuro, sobre todo. El Banco mira más al pasado.
Eso significa que no puedes hacer la misma presentación para un banco que para un inversor potencial.
En cualquier caso.
Asegúrate que no puedes salir adelante con tu propio dinero, sin endeudarte o sin meter un cuerpo extraño en tu empresa que altere tu control.

Hay una tendencia natural del empresario —sobre todo, en los emprendedores— a solicitar dinero cuando en realidad lo que necesitan son más y mejores clientes.
Si puedes financiarte con clientes, hazlo, es la mejor manera de conseguir crecer sin ataduras.
Ya, pero eso no es posible.
¿No lo es?
A lo mejor necesitas verlo desde otro ángulo.
- Reestructurar precios para aumentar márgenes.
- Cambiar el formato de venta.
- Explorar nuevos nichos o productos.
No digo que sea sencillo, digo que hay que intentarlo.
Muchas veces, una mirada externa es todo lo que hace falta para ver soluciones que desde dentro parecen invisibles.
Si tu meta es crecer, empieza hoy mismo revisando tu negocio como si fueras a comprarlo.
Esa honestidad te dará la claridad necesaria para decidir si buscas inversión, préstamo… o simplemente más clientes.
Inténtalo.
Merece la pena.

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