Palantir, ni se justifican valoraciones ni rentabilidades imposibles

¿Palantir? ¿Cuántas te vienen a la memoria?

Hace más de treinta años que observo el mismo patrón: Empresas valoradas en múltiplos que ningún flujo de caja futuro podría justificar, inversores enamorados de hojas de cálculo repletas de supuestos…

Y creyentes de que el crecimiento infinito se puede planificar.

No seas cínico, pero sé realista: A veces las notas no se sostienen.

Se basan en proyecciones de un mercado que aún no existe, o en comparables que ya no son relevantes.

En otros, se basan en estadísticas improbables.

Como si todas las startups fueran a ser el próximo unicornio, o todos los fondos a multiplicarse por 10x.

En realidad, el dinero no se esfuma: pasa de una mano a otra.

Cuando los precios se hinchan, alguien acaba pagando la factura.

Los nuevos inversores, los empleados con stock options o los fundadores diluidos.

He aprendido que los buenos negocios se basan en tres cosas simples:

  • Precios justos.
  • Metas realistas.
  • Perfecta ejecución.

Todo lo demás es historia financiera.

Las sobrevaloraciones te pueden traer titulares, pero nunca te traen libertad.

Y al final, lo que más importa no es el múltiplo… sino la credibilidad.

¿Y tú?.

¿Alguna vez has tenido una evaluación que sabías que no era válida?

¿Cómo manejas la presión de crecer tan rápido que los números no lo justifican?

Y sí, existen los Unicornios, pero son escasos.

No asumas crecimientos extremos hasta que el mercado te los muestre.

He visto muchos emprendedores fracasar por defender valoraciones absurdas al principio y luego no poder justificarlas.

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