Errores sonados como inversor: inversiones que no salieron y qué aprendí

Cuando hablo de mis inversiones, mucha gente se queda con los grandes aciertos: Tuenti, BuyVIP, Servicom, Kelkoo, Xplane, Estrategias de Inversión…

Pero la realidad es que por cada éxito hay varios fracasos.

Y son ésos los que más me han enseñado.

Recuerdo, por ejemplo, MusicXRay.

Una plataforma brillante para conectar músicos con discográficas y productores. Tenía todo el sentido del mundo… salvo un detalle: El modelo de ingresos.

Por más que lo intentamos, nunca conseguimos que escalara lo suficiente.

Hoy está cerrada.

Otro caso fue Oportunista.

Llegó a facturar mucho más que ahora y parecía tenerlo todo para crecer. Pero no supo adaptarse al cambio de ciclo, perdió la mitad de la facturación y hoy, aunque rentable, no devolverá lo invertido.

Y podría añadir más: Proyectos con tecnología puntera que nunca encontraron mercado, equipos que parecían imparables y se deshicieron en meses, o modelos de negocio adelantados a su tiempo que murieron esperando que el mercado madurara.

¿Qué aprendí de todo esto?

  • Que el equipo fundador es más importante que la idea. Una idea mediocre con un gran equipo tiene más posibilidades que una idea brillante con un equipo flojo.
  • Que la velocidad de adaptación es vital. El mercado no perdona.
  • Que la trazabilidad financiera (saber exactamente de dónde viene y a dónde va el dinero) es tan importante como la innovación.
  • Que, como inversor, tu trabajo no es enamorarte del proyecto, sino mantener la cabeza fría cuando todos pierden la suya.

Invertir no es una colección de trofeos.

Es un camino lleno de aciertos y errores.

Y te aseguro que mis fracasos han hecho más por mi criterio que mis éxitos.

Si alguna vez decides invertir, recuerda esto:

Pierde rápido, aprende rápido y vuelve a intentarlo.

Diversifica y guarda dinero para aquellas que prosperan.

Mantén un buen porcentaje de las que tienen éxito.

Mis errores no son simples notas al pie en mi historial: son los pilares de lo que sé hoy.

Y esos aprendizajes son los que llevo a la mesa cuando hablo con alguien que está construyendo, sudando, arriesgando.

Si te encuentras en la encrucijada de invertir, innovar o pivotar tu negocio, no necesitas a alguien que sólo celebre éxitos. Necesitas a alguien que haya vivido los tropiezos, entendido sus causas y aprendido a transformarlos en decisiones más sólidas.

Eso es lo que ofrezco con: ImpulCEO

Experiencia real, criterio pulido y acompañamiento para que tus decisiones no dependan sólo de esperanza, sino de fundamentos.

¿Hablamos?

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