Muchos emprendedores sueñan con dejar su empleo y lanzar su propia empresa, pero pocos aprovechan la etapa más valiosa: Aprender a emprender desde dentro, con sueldo y recursos ajenos. Ser intraemprendedor no es un premio de consolación; es un entrenamiento privilegiado.
Cuando lideras un proyecto dentro de una gran empresa, aprendes a:
- vender ideas a directivos (tu primer pitch),
- gestionar equipos sin hipotecar tu patrimonio y
- trabajar con procesos y métricas reales.
Eso te da algo que la mayoría de los emprendedores novatos no tienen: callo y credibilidad.

Claro, no todo es perfecto.
Como intraemprendedor siempre habrá límites: la burocracia, la aversión al riesgo o la falta de libertad para pivotar rápido.
Pero si sabes aprovecharlo, puedes usar esa experiencia para testar mercados, construir red de contactos y entender qué hace rentable (o lento) a un negocio.
El salto natural llega cuando descubres una ineficiencia o un modelo que tu empresa nunca explotará por miedo o lentitud.
Ahí, con todo lo aprendido y la red construida, puedes lanzarte a crear tu propia startup con mucha más preparación que quien empieza desde cero.
Mi consejo: si trabajas en una gran corporación y sueñas con emprender, pide proyectos internos que te reten.
Aprende a vender, a medir resultados y a liderar sin excusas.
Y cuando tengas la idea y la convicción, salta.

No es teoría: la mayoría de los emprendedores que llegan lejos han pasado antes por ese trampolín.
El intraemprendimiento puede ser un gran preámbulo a lanzarte a la aventura en solitario y crear tu propia startup. También te permite valorar colegas que luego pueden formar parte de tu equipo fundador.
Pero, ojo, ten cuidado con no hacerte demasiadas ilusiones, algunos de tus colegas que funcionan bien en entornos empresariales grandes, tienen luego problemas de adaptación cuando se trata de trabajar “desde el barro”.
El secreto está en dar un paso al frente en la empresa en la que estés y que vean que siempre estás dispuesto a lanzar un proyecto problemático.
Aprenderás mucho a luchar contra corriente, vender tu proyecto internamente y valorar al equipo que te acompaña.
Si estás en una gran corporación, empieza ya y hazte intraemprendedor.
No puede ser difícil, las grandes empresas buscan nuevos modelos constantemente.
Coge fama de innovador/a y luchador/a.
Conviértete en su primera elección cuando busquen alguien para liderar un proyecto difícil.
Se el emprendedor de la casa.
Te dará muchas nuevas oportunidades.
Merece la pena.
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