Cuando entendí que un negocio puede morir en 24 horas

Un negocio puede morir en 24 horas ¡Lo aprendí por las malas!.

A principios de los 90 monté SMM (Sistemas Modernos de Marketing), una empresa con un modelo sencillo y rentable: Reunir a decenas de empresarios por toda España para explicarles cómo el mundo online iba a transformar sus negocios.

Cada curso costaba 30.000 pesetas por asistente (unos 200 euros de hoy).

Organizaba hasta cinco al mes, viajaba por todas las ciudades de España y, por primera vez, sentía que había creado una máquina bien engrasada.

El sistema de ventas era sencillo y se apoyaba en una herramienta que todos los empresarios tenían y usaban entonces: el telex (Si no sabes lo que es, búscalo en Wikipedia)

Compraba bases de datos locales de propietarios de telex, la mayoría empresarios de cada zona y, por ejemplo, enviaba 10.000 telex a una lista en Valladolid, contrataba un hotel y en una de sus salas, reunía entre 80 y 100 empresarios… que se apuntaban por telex.

Todo iba viento en popa… hasta que Microsoft decidió dar cursos gratuitos de Internet en España.

De la noche a la mañana, mi negocio dejó de tener sentido.

Nadie iba a pagar por algo que podían recibir gratis, aunque lo mío fuera mucho más profundo y adaptado al empresario.

En realidad, no tenía nada que ver con lo que ofrecía Microsoft, ellos sólo hablaban de sus herramientas y su uso.

Mi curso de 8 horas, iba destinado a demostrar a los empresarios que el mundo online iba a cambiarles el paso.

Estamos hablando de 1.990/2

Fue un golpe duro, pero también una lección que nunca olvidé: Ningún negocio es intocable. Y en el mundo digital, menos todavía.

Desde entonces, cada vez que algo funciona, me hago siempre la misma pregunta:

¿Qué pasará si mañana aparece un gigante que regala lo que yo vendo?

Si la respuesta es: “mi negocio muere”… es momento de reinventarse antes de que llegue el tsunami.

Ese día entendí que la innovación no es opcional. Es supervivencia.

Comparar mis cursos con lo que ofrecía Microsoft no tenía sentido, pero desgraciadamente, el cliente ve rápidamente las ventajas de lo gratis.

Y tú, ¿tienes claro cómo se sostendría tu modelo si apareciera un nuevo jugador que lo regala todo?

Si quieres verlo con otros ojos, los míos, y ganar perspectiva, quizá te interese una sesión ImpulCEO conmigo.

Aquí puedes pedírmela directamente: ImpulCEO

O escríbeme a mi correo.

¡Buen finde!

Otros artículos relacionados:

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Del “piloto eterno” al impacto real en IA

Del “piloto eterno” al impacto real en IA

Hay algo que se repite demasiado. Empresas que “están probando cosas con IA”. Meses después… siguen probando. Los “pilotos” nacen con ilusión y mueren en reuniones de comité. Si llevas tiempo jugando con IA y no ha cambiado ni un número de tu Cuenta de Resultados, el...

La ley de la fricción útil

La ley de la fricción útil

No titubees. ​La fricción en los procesos es mala. La de la gente, puede obrar milagros. A veces, cuando un equipo está en debate pensamos que algo va mal.  Pero no siempre. He aprendido que la fricción útil —bien manejada— no destruye, sino que edifica. He...

Poco promete y mucho cumple. Sin bombo ni florituras

Poco promete y mucho cumple. Sin bombo ni florituras

Estamos en la era de las grandes promesas. Todas las startups afirman que van a revolucionar su industria. Todas las consultoras se autodenominan “líder global”. Todos los profesionales se jactan de ser "los mejores". Y, sin embargo, los que más huella dejan, prometen...

rodolfo-carpintier-cardom-logo

Email

rodolfo@rodolfocarpintier.com

© 2026 Cardom Digital S.L. by Rodolfo Carpintier