A veces, las puertas se abren donde menos te lo esperas y de pronto, se produjo el giro que cambió mi carrera.
Yo seguía en Dubái, dirigiendo el proyecto del Intercontinental de Al-Ain y lidiando con TRS (Telephone Reporting System), aquel tarificador telefónico que habíamos inventado casi de la nada para ETISALAT.
Mientras entrábamos en la última fase de la construcción del Intercontinental, yo dedicaba cada día más tiempo a llevar adelante el TRS.
Empezaba a llamar la atención de otras telecos, pero también me estaba consumiendo…
Teníamos inversores que no entendían el negocio, contratos mal cerrados y un mercado que, aunque prometedor, me quedaba grande.
Y entonces un día, de pura casualidad, el presidente de Telefónica Sistemas estaba de paso por los Emiratos y, enviado por el embajador —que era un buen amigo mío— me hizo una visita en Dubái.
Vio cómo funcionaba TRS y, para mi sorpresa, en vez de negociar sólo como cliente, me dijo algo insólito para la época:
—Quiero que vuelvas a España. Que seas nuestro Director de Marketing… y que TRS sea proveedor de Telefónica.
No me lo pensé mucho…

Después de años entre desiertos, ingenierías y cenas de cincuenta nacionalidades, volver a casa sonaba tentador.
Y, sobre todo, era una oportunidad de trabajar desde dentro con un gigante que estaba empezando a modernizarse.
Fue un salto brutal: de improvisar soluciones en Dubai a aprender cómo se mueve una corporación como Telefónica.
Allí descubrí cómo funciona un ecosistema, donde cada decisión pasa por decenas de filtros, y donde los proyectos sólo sobreviven si tienes paciencia… y aliados internos.

Ese cambio me enseñó que no siempre el camino es seguir emprendiendo; a veces, volver a una gran empresa te da perspectiva, contactos y un aprendizaje que luego puedes usar para tu propio juego.
De Dubái a Madrid, del desierto a la Gran Vía, pasé de bombero improvisado a directivo corporativo.
Aunque no lo sabía entonces, ese giro inesperado fue la base para muchas de las aventuras que vinieron después.

Y si tú sientes que ha llegado la hora de mirar tu negocio desde otro ángulo, de salir un momento del barro y ver el mapa completo…
Quizá hacer un ImpulCEO conmigo sea esa pausa con propósito que necesitas.
Porque a veces, una conversación distinta te da la claridad que llevabas tiempo buscando.
Y sí, puede que también el impulso que te faltaba.
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Buen finde.
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