Aléjate de los clientes tóxicos  ¿Cuál está en tu radar?

Lo que no suma, resta. Sonríe para tus adentros porque casi seguro que en algún momento te ha pasado o vas a tener clientes tóxicos.

Llega enero y el nuevo año, y parece que todo el mundo se ha puesto las pilas.

Bien por ello, eso es indiscutible. El problema está cuando los clientes parece que vienen sobrecargados de azúcar del roscón.

De pronto, empiezas a ver que son una pesadilla.

Es hora de cerrar el grifo.

Hiciste los números y balance del 2023 y te das cuenta que algunos clientes te quitan más de lo que te dan.

He estado recapitulando algunos de ellos, tanto de mis empresas como clientes que tienen las empresas que asesoro, y he hecho una lista para clasificarlos.

Ahora te toca a ti pensar con cuál de todos estos clientes tóxicos te has topado.

Con cuál sigues picando piedra. O sigues pinchando en hueso una y mil veces.

Es el momento de huir y decirles adiós, pero hay casos en los que no hay salida. Una vez que has caído en su trampa (como una tela de araña), no te queda otra que “pringar” y aceptar la situación, finalizando con profesionalidad lo que tengas entre manos.

Allá vamos. Comienza el juego.

Enciende el radar.

Esta clasificación no es hermética ni excluyente, así que puedes encontrar estos clientes tóxicos a la vez.

1. Cliente hipercrítico

Nunca está contento, exigente y perfeccionista hasta niveles insoportables. Incapaz de devolver un feedback positivo sobre el trabajo que le entregas. Siempre quiere más, mejor y para antes de ayer. Un verdadero incordio.

2. Cliente abeja

Parece que va polinizando hasta encontrar el que más le gusta. Pregunta a muchas empresas como la tuya hasta que por fin te elige. Pero esto puede tardar un siglo y pasar más tiempo del debido, como si fuera de primavera en primavera.

3. Cliente pesetero y mercenario.

Suele empezar la frase con “tengo un amigo que me lo hace a mitad de precio”. Te puede elegir a ti como no, sólo busca sus mejores condiciones de precio o aquel que pueda hacérselo más barato. Se irá rápido a la competencia si considera que ha encontrado algo mejor.

4. Cliente madre controladora

Te llama cada media hora para averiguar en qué punto estás, si está todo claro, si necesitas algo… te bombardea a correos con nueva información o peticiones extra, que te hacen dispersar y alargar los tiempos de entrega. Parece que todo lo sabe y no entiendes para qué te necesita, si ya es él el gurú.

5. Cliente impaciente

Siempre metiendo prisa, impaciente, te entrega todo a última hora y te ahoga a ti con el aquí y ahora y la necesidad de ver resultados ya. Cree que cuantas más veces mire cómo vamos, más pronto tendrá lo que ha pedido. Su semáforo siempre está en verde y nada le frena.

6. Cliente protestón UGT

Directamente nunca está contento. Busca discutir o la polémica. Siempre es culpa de otros si las cosas no van bien, nadie le entiende, se centra en el pequeño o necesita encontrar un chivo expiatorio si encuentra un fallo. Te habla mal de otros profesionales: a este tipo de cliente hay que tenerle cuidado, se les dice también “terrorista” porque podría hacer lo mismo contigo.

7. Cliente gallina

Vacila cada dos por tres, es inseguro, necesita más propuestas, más opciones entre las que elegir, nunca da un visto bueno definitivo, no se atreve a dar el paso, a firmar un presupuesto, a aprobar una propuesta por muy completa que sea. Entra en bucle queriendo cambiarlo todo constantemente. No es capaz de elegir de una santa vez pudiendo ser desesperante. Requiere paciencia y tranquilidad.

8. Cliente Excel

No confía. Necesita tener todo explicado y encasillado en un Excel o Power Point, metódicamente clasificado y contrafirmado en todo momento. Si pudiera, viviría en una cajafuerte, o en un bunker antiaéreo. El mayor hándicap es conseguir interpretar qué es lo que está buscando.

9. Cliente miedica-tiquismiquis

Necesita conocer el proyecto paso a paso antes de empezar, de hacer “algo similar” a lo que ya existe o ha visto o  fabricado antes. No quiere arriesgarse y quiere quedarse en su zona de confort, aunque haya pagado por tus servicios y tú le digas una cosa, le entra por una oreja y le sale por otra.

10. Cliente cuñado

Quiere que le hagas todo y más, pagando lo mínimo. No te toma en serio y a veces sus afirmaciones son del tipo “esto lo puede hacer mi sobrina”, “esto es fácil, lo haces en un minuto”, “pónmelo en bonito”. No escucha tus explicaciones ni respeta los acuerdos, se olvida de temas importantes y es muy disperso. Le cuesta llegar a conclusiones concretas.

11. Cliente pitufo gruñón

Siempre está enfadado con el mundo. Su manera de expresarse es a malas formas, a gritos y no se ahorra expresiones secas, que pueden resultar ofensivas. Son de los que te entran ganas de mandarle a paseo, pero tú, que eres educado, te tomas una tila y le respondes con la educación que no se merece.

12. Cliente avestruz

Parece que mete la cabeza bajo tierra: el que dice siempre que sí, y al final nunca cierras o te quiere cambiar todo de la noche a la mañana. Se caracteriza por un innato miedo al conflicto. Mejor me callo para mantener la calma aparente. Con este tipo de clientes es importante negociar fechas claves e hitos del proyecto para trabajar sin sustos finales.

13. Cliente pedigüeño

Está en su derecho a pedir lo mejor, puesto que nadie quiere pagar para recibir algo que no esté a la altura, pero siempre encuentra algo más que solicitarte que no está dentro del presupuesto. Pon pies en polvorosa y cierra cuanto antes o se puede alargar hasta el infinito y más allá.

14. Cliente de la ONCE

No quiero ser despectivo, pero parece sordo o ciego a todos los consejos y recomendaciones que le das. Desoye y no está conforme con nuestra opinión, por muy expertos que seamos o años que llevemos trabajando en proyectos similares. Siempre quiere quedar por encima y que sea su última palabra.

15. Cliente Ene-a-migo

Los clientes no van a ser nuestros amigos, aunque algunos lleguen a serlo. Muchas veces la confianza da asco y no puedes negarles nada. Les das la mano y te cogen el brazo. Luego están los que aunque paguen bien, es incómodo trabajar con ellos y no merece la pena estropear una amistad. Otros que, sin ser clientes de verdad, es como si lo fueran, con consultas gratis cada dos por tres. Como dijo ayer Juanma Romero en su news – No somos un servicio gratuito.

16. Cliente bazar.

El que quiere todo por un precio ridículo o fuera de mercado. El que trata de regatearte hasta el más mínimo céntimo. Es un experto en el regateo y siempre está esperando que le hagamos una rebajita o algún tipo de oferta especial. Los precios son los que son, y a no ser que se trate de una venta de mercadillo hay que respetarlos.

17. Cliente Samurai bomba de humo

Fácilmente reconocible, porque aunque hayas cobrado incluso un porcentaje por adelantado, a la hora de cobrar por el trabajo final, deja de cogerte el teléfono o no ya no responde a tus emails. Le pasa la pelota a otra persona o departamento y si te he visto no me acuerdo. Tienes que perseguirle como si fueras el cobrador del frac y fueran unos morosos fortuitos o intencionales.

tipos de clientes tóxicos malos clientes

Como puedes ver, hay clientes tóxicos de todo tipo y para cada condición.

Es el momento de escapar del agujero o reconducirlos. Toca avanzar y pasar página.

¿Reconoces alguno de estos clientes tóxicos?

¿Te falta alguno que no esté en la lista?

Seguiré editando y añadiendo más con los comentarios que me vais diciendo. Así que suma y sigue. ¿Cuál conoces que te haya pasado?

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